El año que empieza a desarrollarse las primeras escenas del relato “Los tesoros de Huarmey”, se circunscribe dentro de un acontecimiento fatalista, trágico - militar que teñiría de sangre a más de la mitad del mundo, era el año de 1914
INTERPRETACIÓN DE LAS PRIMERAS ESCENAS DE LA NOVELA “LOS TESOROS DE HUARMEY” DE ERNESTO REYNA ZEGARRA.


Según los detalles y descripciones que nos va mostrando el inicio del relato, las primeras escenas se desarrollan en una madrugada –“Deben ser las cuatro, ya cantaron los gallos y los borricos han empezado a rebuznar. Ese canto ronco es del gallo del tío Tomás, el mejor reloj del pueblo” ( Pág. 7), de invierno, que según el método astronómico, es la estación donde la tierra se encuentra en el punto solsticial más alejado del Sol, visto desde el hemisferio sur, en el cual el Perú se ubica geográficamente; para precisar nuestra teoría, nos cogemos de la siguiente exclamación de uno de los pobladores:“¡Qué frío¡ cortamos la mañana, el chinito Ají Lay tiene buen pisco” (Pág. 7)

La gente del pueblo ha salido a recibir al primer vapor - correo que ha llegado, luego de un año sin avistar uno igual en la costa del pueblo, de ahí el interés en salir a recibirlo, porque el vapor - correo, aparte de traer las ultimas noticias de la capital y del mundo, traerá también la diversión entre los hombres, y será motivo de tirarse unos tragos por la llegada del vapor-correo. Una práctica hecha costumbre cuando los marineros llegan a tierra y más aún, porque la llegada de un vapor no es de todos los días.

Una de las novedades más resaltantes entre la carga que traía el vapor-correo, estaba la llegada del periódico, “El Comercio”, diario, cuya fundación se remonta al 04 de mayo de 1839, por aquel entonces, las noticias escritas llegaban luego de dos meses, -…Los últimos periódicos que llegaron hace dos meses, decían…- (Pág. 6) en la que daba cuenta del acontecimiento que era titular en todos los periódicos del mundo; “El Comercio” informaba que se había iniciado: “La gran conflagración Europea”, Se trataba del inicio de la Primera Guerra Mundial.

El año que empieza a desarrollarse las primeras escenas del relato “Los tesoros de Huarmey”, se circunscribe dentro de un acontecimiento fatalista, trágico - militar que teñiría de sangre a más de la mitad del mundo, era el año de 1914, y hasta podríamos arriesgar en afirmar que fue a finales del mes agosto o los primeros días del mes de septiembre, considerando también otro detalle, acerca del clima, ya que como sabemos el frío todavía es aun frenético en los primeros días del mes número nueve del calendario, puesto que el invierno inicia en Junio y recién va terminando entre el día 20 del mes de septiembre y hasta puede alcanzar la primera semana de Octubre.

Ernesto Reyna Zegarra señala que “Hacía un mes que la guerra se había declarado” y según indican las fuentes históricas, que la intervención de Rusia en el conflicto militar ahondó más la crisis, convirtiéndose en un enfrentamiento militar a escala europea, desde el 1º de Agosto, puesto que Alemania decidió responder militarmente a Rusia, y Francia se movilizó para respaldar a su aliada; Rusia.

La Gran guerra en sí, se había iniciado ya el 28 de julio de 1914 con el enfrentamiento que se localizaba entre el Imperio Austro-Húngaro y Serbia.

Cuando alguien llega al pueblo, no se sabe qué novedades trae metido dentro de la maleta. Los viajeros del vapor – correo llegado la madrugada invernal, traen bolsos repletos de dinero, para comprar algodón a los agricultores del pueblo y todo al contado; era la época del oro blanco, que con el inicio de la gran guerra, los países beligerantes de ambos bandos, tenían dificultad de abastecerse de algodón al igual que los países ajenos a la guerra, tenían similar problema.

Según el autor, los jóvenes que venían con el vapor – correo, eran unos “inexpertos compradores”, que muy fácilmente eran embaucados por los “rejugados chacareros del valle” a la hora de vender su algodón, los jóvenes no regateaban y conforme se iba extendiendo la noticia por todo el pueblo, los últimos ofrecían a más precio y a más precio a tal punto que, el primero en vender lo hizo a seis soles por quintal, aún cuando el precio del algodón era de cinco soles, hasta llego a venderse a 165 soles el quintal desmotado, la última venta a éste buen precio lo hizo el hábil Felipe de Norena, que había llegado al día siguiente, luego que el Ruskin cerrara la venta a cincuentaicinco soles el quintal.

Extracto del Libro inédito: “Breve estudio sobre Los Tesoros de Huarmey y su relación con la historia peruana” 

Autor: Heber Ocaña Granados